Cuando yo era niña escuchaba
mucho la historia cantada de un hombre que transitaba senderos abruptos y se
tropezaba con un ángel; caminaba sobre sus pasos enfrentando sus fracasos y más
tarde se cobijaba con unos brazos de desprecios y deseos. Por más que mi
imaginación infantil intentaba pintar ese paisaje, no lo lograba; mis
pensamientos no podían darle forma a esos relatos. Más tarde, a mis oídos llegó
la historia de otro hombre que era la añoranza de un verso y que terminaba
condenado por las gotas de llanto de una mujer… ¿Cómo es eso? Era la pregunta
que siempre surgía ante las limitaciones de mi imaginación para dibujar las
imágenes.Existen rasgos característicos que identifican a los seres, canciones que se parecen a uno, libros que nos llenan el alma, cosas tan nuestras como la certeza de ser únicos e irrepetibles, tal cual nos creó Dios. Así son también las cosas que producimos y nuestros lugares de intimidad. Yo tengo un nicho que tiene todo de mí, mi olor, mi esencia, mi ser. Desde aquí los saludo.
Compositores: Patrimonio de mi esencia
Cuando yo era niña escuchaba
mucho la historia cantada de un hombre que transitaba senderos abruptos y se
tropezaba con un ángel; caminaba sobre sus pasos enfrentando sus fracasos y más
tarde se cobijaba con unos brazos de desprecios y deseos. Por más que mi
imaginación infantil intentaba pintar ese paisaje, no lo lograba; mis
pensamientos no podían darle forma a esos relatos. Más tarde, a mis oídos llegó
la historia de otro hombre que era la añoranza de un verso y que terminaba
condenado por las gotas de llanto de una mujer… ¿Cómo es eso? Era la pregunta
que siempre surgía ante las limitaciones de mi imaginación para dibujar las
imágenes.
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